Tremendo conciertazo de Pereza en Tarragona!

Auditorio Camp de Mart de Tarragona, guitarras eléctricas, pantalones de pitillo y rock and roll. Esos son los ingredientes con los que Pereza salió anoche al escenario del Camp de Mart, donde se intuia que iba a ser un concierto con un público entregado y trasnochador.
Los primeros acordes de "Leones", séptima canción de aviones, empezó a sonar sobre las 22.10 de la noche. La espera por parte de todos los admiradores de este grupo valió la pena, sólo por tener el placer de contemplar un escenario perfectamente sobrio, con un ambiente de cabaret ambulante y una preciosa lámpara que al iluminarse anunciaba una noche mágica.

Slides, Telecasters, gafas de sol, pañuelos que colgaban de los "pies" de micro...los clichés más usados por Deep Purple o Keith Richards tuvieron un hueco anoche en el concierto de Pereza. A partir de ahí, el concierto fue repasando temas de todos los trabajos, a veces con toques "stonianos" y otros directamente homenajeando a The Beatles, con una versión casi a capella de "We can work it out". Después se escucharon las "4 y 26", "Amelie", entre muchas otras. Una banda impecable, siete músicos perfectamente compenetrados que disfrutaron al máximo de la noche de aquel escenario con un encanto especial.

Hubo momentos más intensos y menos, con huecos para sentarse en una silla con un banjo, o para aumentar los decibelios con Lady Madrid. Supongo que Pereza debía sentirse muy bien arropado, porque aún se alargaron con "Aproximaciones" "Por mi tripa" o "Margot". Y cuando pensábamos que ya no podían entrar más en trance, empezó a sonar "Que parezca un accidente" y tras un remix basado en el archiconocido "hit" de Stevie Wonder "Superstition", interpretaron "Superjunkies", que fue el broche final de la velada con la que más de una (y uno) estuviron a punto de enloquecer de la emoción.

Me parece que es digno de halagar como este grupo ha sabido combinar magistralmente un gran número de influencias musicales con una fórmula mágica con la que logran movilizarnos a todos en un concierto de rock en estado puro. Sólo por eso, creo que mereció la pena acercarse al Auditorio Camp de Mart de Tarragona.