Tristeza sentí anoche cuando salí del concierto de Pereza en Azuqueca. Llevaba mucho tiempo con ganas de verlos en directo para escuchar los falsetes de Leyva con la voz, los acordes de guitarra tan guapos de Violento Amor y tantas y tantas cosas que me encantan de sus discos. Pero desgraciadamente ayer, a pesar de los esfuerzos del grupo al que se veía entregado, al publico solo nos llegaba un engrudo de sonidos en el que no se distinguía ni guitarras, ni bajo, ni saxo ni nada de nada por no hablar de las voces que no se les entendía nada.
TRISTEZA
Tristeza sentí anoche cuando salí del concierto de Pereza en Azuqueca. Llevaba mucho tiempo con ganas de verlos en directo para escuchar los falsetes de Leyva con la voz, los acordes de guitarra tan guapos de Violento Amor y tantas y tantas cosas que me encantan de sus discos. Pero desgraciadamente ayer, a pesar de los esfuerzos del grupo al que se veía entregado, al publico solo nos llegaba un engrudo de sonidos en el que no se distinguía ni guitarras, ni bajo, ni saxo ni nada de nada por no hablar de las voces que no se les entendía nada.